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Neuras por tradición ...

Roberto Rojo

Roberto Rojo

Lo siento, no puedo evitarlo, es guapisimo, casi mi amor platonico, inteligente, carismatico y mexicano.

Encontré esta entrevista:

La profesión

A mí me interesó la biología desde pequeño. Desde que tengo uso de razón, hace como un año (bromea), no, desde que estaba en el kínder, me acuerdo que en lugar de ir a los juegos me ponía a levantar ladrillos, a ver que había. Llegaba con las maestras y traía un puño con lombrices. Entonces las maestras gritaban y yo les decía pues qué, son lombrices. Y así desde pequeño siempre me gustaron mucho los animales.

Apoyo familiar

Siempre, siempre, siempre…y aunque no estuvieran de acuerdo, nunca me lo dijeron hasta el final, y eso fue bueno. Ya que me titulé me dijo mi papá: nunca pensé que tu carrera sirviera para algo…pero eso me lo dijo al final.

Por seis caguamas diario

Mi primer trabajo, pues formal… (Lo medita por unos segundos), yo creo que el de Campeche y formal pues más o menos porque trabajaba con un chavo que era traductor… yo iba a fungir como traductor de él. Me entrevistó para ver como estaba mi inglés y me dijo, te doy tanto dinero, no me acuerdo cuanto y seis caguamas diario.

Y a mí se me hicieron los ojos como los de “Remy”, (los abre desmesuradamente con un gesto de incredulidad) y le dije ¿seis? ¿De verdad? Y me dijo sí. Y pues ése fue mi primer trabajo. Era muy bueno.

Muchas veces acompañaba a mis compañeros a sus trabajos de campo en varias reservas. En biología la gente está por pasión. En otras carreras, creo, se dice quiero ganar tanto, o quiero tener un puesto determinado. Pero en biología no es así. La mayoría de gente que yo conozco está por pasión. De entrada sabes que no vas a ganar dinero en biología. (Lo dice convencido). Es lo que te dice todo mundo. Entonces la gente que está ahí es porque le gusta.

El trabajo en Chetumal

Yo hago algo que se llama espeleología, que es el estudio de las cavernas. Puedo hacer descripción física, descripción biológica, exploración o puro deporte. En México tenemos una diversidad increíble de cavernas. Yo estaba en un curso de rescate en cavernas en Chiapas y tenía unos amigos de la licenciatura que estaban haciendo su maestría en Chetumal, en el Colegio de la Frontera Sur.

Entonces decidí visitarlos. Llegué y había un trabajo de intérprete de una persona que estaba trabajando en la península de Yucatán, en el estado de Campeche. Me entrevisté con ésta persona y estuve trabajando ahí con los recursos de la gente. Cuando ya me iba a regresar al Distrito Federal, y salió otro trabajo con cocodrilos de río en una isla preciosa del Caribe.

El trabajo consistía en capturar cocodrilos, medirlos, pesarlos y todo. Dentro de éste trabajo tenía que estudiar a los monos aulladores de la selva de Calakmul, subirme con unos picos y un arnés hasta 20, 30 metros de altura, colgarme, estar viendo a los changos. Estuvimos haciendo un trabajo de comportamiento y era ver cada 15 minutos que hacían: durmiendo, durmiendo, durmiendo, comiendo, durmiendo, cagando, durmiendo…yo quiero ser mono.

 En resumidas cuentas ha sido un trabajo genial, yo estaba feliz. Así fue cómo llegó a Chetumal, un lugar que le gustó para quedarse y hacer su maestría, además de que encontró muchas cosas interesantes sobre tarántulas.

La llegada a canal 11

Yo estaba haciendo mi tesis en la reserva y tenía varios arácnidos, tarántulas y todo, y Fabricio Feduchy, que es uno de los pocos productores que se han enfocado a mostrar la diversidad de México, estaba haciendo un documental de la reserva.

Ya llevaban varios, pero en ésa ocasión coincidimos y él pasó por ahí, vio todas las arañas y me dijo: ¿Qué haces? ¿Qué es esto? Y le empecé a explicar de todos los animales…me gusta tratar de que la gente no les tema, sino de que los entiendan y que los aprendan y sepan cómo son.

A él le gustó y se le ocurrió la idea de hacer un programa así. Estuvimos platicando, se fue madurando la idea hasta que finalmente se concluyó el proyecto de “Bichos” que fue el primero que hicimos.

No es por negocio

Yo admiro y respeto mucho a toda la gente del canal, porque (trabajar ahí) no es un negocio tan rentable como sacar una novela, como pasar un partido de fútbol, sin embargo tener el valor, el entusiasmo y el corazón para hacer este canal y cada uno de estos programas muy innovadores, en el arriesgarte a hacerlos, a veces le pierdes. No es por negocio.

No conozco a mucha gente del canal, porque yo siempre andaba afuera. Conozco a Miguel Conde, el conductor de “La ruta del sabor”. Fue bien chistoso porque lo conocí en una cantina, (risas), porque él sale mucho y yo también, entonces nunca estábamos en el canal. Yo estaba en la cantina y él se me acercó y me dijo: oye ¿Tú eres el de “Bichos”?, yo veo los últimos cinco minutos de tu programa. Y yo le dije, pues yo veo los primeros cinco del tuyo.

La gente es muy agradable, muy inteligente, muy activa y eso me ha llamado mucho la atención. Me gustaría mucho y a veces me siento triste de que no hay algo así en la UNAM. No se le ha dado el apoyo necesario a TV UNAM para que haga algo similar. En el Poli (IPN) la gente es increíble, pero yo soy puma. Para mí mejor sería que hubiera proyectos así en TV UNAM.

¿Te costó trabajo adaptarte a la televisión?

Muchísimo, porque nunca me preparé, no sabía. De repente la cámara es muy agresiva y no sabes qué decir, cómo decirlo, cómo expresarte. Cuando ves el video, observas lo mal que hablas, lo mal que te paras, y te deprimes. Fue muy difícil. Las primeras veces las sufría, por ejemplo un texto de dos párrafos no lo podía decir, me trababa.

La pantalla chica

No buscas mucho el protagonismo cuando eres biólogo, estás en lo que te gusta y no te importa nada más. Entonces ya la gente me reconocía en la calle, me hablaban de algunos lugares para pedir mi opinión sobre algún tema.

Me di cuenta de que lo que estaba haciendo, que lo que estaba diciendo, influía bastante, mucho más de lo que yo podría esperar en un principio. Este programa es el primero hecho en México en estos formatos, (realizado con un biólogo), porque antes se llegaban a hacer algunos, pero eran actores. Eso no había en México.

De repente me sentía así como líder de opinión…no lo busqué, pero algunas veces se tomaban en cuenta las cosas que hacía, y trato de aprovecharlo ahora para poder encauzar lo que yo quiero expresar. Con mis compañeros, cada vez que puedo jalar a alguien o alguna investigación, pues a hacerlo porque era difícil, hasta hace poco, tener éstos canales de comunicación y ahora que están presentándose…pues hay que aprovecharlos.

Equipo

Es pequeño porque salimos mucho a campo. Normalmente somos cuatro personas, que es el productor, el camarógrafo, asistente de cámaras y yo. Llegamos a hacer programas el camarógrafo y yo, a dos cámaras, porque de repente había que llevar el equipo lejos. Es divertido, para mí es como un juego todo esto. (Sus compañeros), son un desmadre. Son divertidísimos, geniales. Admiro mucho su trabajo. Fabricio es súper ocurrente… me la paso bien.

El mundo es para comérselo

Van para 30 países en los que he estado. Me gusta mucho la naturaleza, pero también la cultura. Trato siempre de no ir como turista, sino meterme con la gente, a veces he dormido en la calle, en reservas, en el campo, o sea estar ahí y sentirlo, que me entre la cultura y la naturaleza de los lugares por la piel.

He tenido la suerte de estar en esos lugares, algunas veces presentando trabajos hechos en México, de la fauna mexicana. Es un orgullo mostrarlos a todo el mundo. Uno de mis países favoritos es Brasil, por la gente, tamaño y su diversidad, pero por cultura, hay culturas tan extrañas…tuve oportunidad de estar en un país que se llama Suazilandia, al lado de Sudáfrica.

Suazilandia es el último reino de una monarquía absoluta. Es un mundo completamente diferente…y es sólo una porción. China también es increíble. El mundo es para comérselo y nunca te aburres. Y no tienes que salir del país A mí me gusta hacer turismo en la Ciudad. Nunca me aburro, siempre encuentras cosas nuevas. De aquí del país sólo me falta conocer Chihuahua y Durango.

Los peligros de la profesión

En Sudáfrica me correteó un elefante, en una reserva… (Al observar nuestra incredulidad, expresa convencido) es en serio. Están las cataratas Victoria entre Zimbabwe y Zambia y hay una reserva ahí. No puedes entrar sin carro y yo no llevaba carro.

Yo quería entrar, entonces me metí y llegó un guardia y dije, me va a regañar, me va a sacar. Y no, buena onda, íbamos platicando y de repente al llegar a una vuelta de la terracería había otro guardia y estaba viendo algo. Le preguntamos que veía y él dijo que a un elefante que estaba por ahí.

Estábamos buscándolo y de repente volteé y vi algo que se movía atrás, volví a voltear y era la colita del elefante, estaba atrás de un árbol. No se alcanzaba a ver bien y de repente comenzó a mover las orejas, a barretar y a correr hacia nosotros.

Yo dije, ellos saben que hacer y volteé a ver que hacíamos y sí sabían que hacer…ya iban hasta allá (recrea la situación alargando su brazo derecho hacia el frente). Uno iba en una bici y el otro corriendo por allá, me dejaron.

Entonces corrí con miedo, porque son muy peligrosos, han matado gente allá. Si te quiere alcanzar, te alcanza y te puede matar. Afortunadamente éste nada más nos quería sacar del territorio y ya de repente se detuvo y se metió al bosque.

Aquí en México acabamos de hacer la topografía de una cueva que se llama “El volcán de los murciélagos” en Calakmul, Campeche. Ha sido algo de lo más difícil que he hecho en mi vida porque hay una concentración muy alta de bióxido de carbono adentro.

Tienes que entrar con una máscara porque hay una espora de un hongo en el guano de los murciélagos que si te entra en los pulmones te puede ocasionar una enfermedad que te puede matar, se llama estoplasmosis.

Hay miles de ácaros. Puse la mano así (extiende la mano para explicarse mejor) un día, y al otro la tenía roja de todos los ácaros que me habían entrado, no podía cerrarla. Con el bióxido de carbono trabajas a un porcentaje de 6 u 8 %, si ese porcentaje aumenta simplemente te desmayas o te caes, no te puedes levantar, incluso puedes convulsionarte, entras en coma y mueres en cuestión de segundos.

Estábamos trabajando en el límite. Caminas 5 metros y tu corazón late como si hubieras corrido 100 metros. Levantar el pie te cuesta trabajo…es muy difícil. Terminamos la topografía entre un amigo y yo. Originalmente íbamos 7, se fueron quedando y al final de la cueva terminamos sólo él y yo…estuvo bien difícil.

Cada vez que cuenta una anécdota tiende a recrear la historia. Sus recuerdos lo hacen reír mucho, demostrando que es un hombre que disfruta la vida a pesar de los obstáculos.

Finanzas para viajar

Pues va saliendo; de repente sale la oportunidad de algún viaje con algún cuate, o consigues un vuelo barato, o te quedas en casa de tus cuates…A veces viajo por algún proyecto, por algún congreso, o por que me voy y ya. Varía mucho. Con el proyecto de “Bichos” he conocido un montón de lugares.

¿Extrañas a tu familia?

No… (Bromea para después rectificar) siempre sí extrañas. Cuando defines lo que estas haciendo y ya estás ahí, te acuerdas, es como feo decirlo, de tu familia. Eso me pasaba mucho antes. Yo salía desde que estaba en la carrera, cada vez que podía me iba a prácticas…entonces pues no, no los extraño, bueno sí los extraño (está un poco indeciso pero finalmente atina a responder), bueno más o menos.

Accidentes

No, afortunadamente no. He estado cerca en varias ocasiones. Una vez grabando “Bichos”, teníamos una mauyaca, que es la serpiente más peligrosa de México, no es la más tóxica, pero es muy nerviosa, agresiva, fuerte y grande. La tenía en la mano y ella me rozaba el dedo con el colmillo.

Ya estaban grabando y hubo un momento en el que empezó a dar vueltas sobre ella misma, se me estaba zafando. Ya no podía aguantar, la dejé en el suelo, quité la mano, la serpiente se volteó y me aventó una mordida. En ese momento no vi que estuviera tan cerca, pero cuando vi la grabación la dejé, se volteó y pasó a centímetros de la mano. Esa serpiente es muy peligrosa.

Aprendiendo a tocar bichos

Estuve trabajando 2 años en un laboratorio de metología allá en Iztacala y ahí hay muchos animales en cautiverio, serpientes, reptiles y anfibios. Ahí vas aprendiendo a controlarlos, no es tan fácil llegar y agarrarlos porque es muy peligroso.

Los animales no te agraden. Teóricamente puedes agarrar una serpiente venenosa y no te va a hacer nada, a menos que se sienta agredida entonces se va a defender. Si alguien te hace algo, tú te defiendes. No es recomendable y no es nada seguro, pero no me ha pasado nada. Tengo amigos que si. Varios con serpientes venenosas.


Miedo

Sí, siempre, porque sabes qué te va a pasar. He visto fotografías de cómo queda el tejido necrosado, cómo se pierde un brazo. Sé lo que pasa y estoy consciente de ello. Siempre te da miedo, pero también está la adrenalina. Me gusta mucho agarrarlos porque los puedes ver de cerca, sentirlos; no es lo mismo verlos de lejos a sentir su fuerza.

Planes a corto y largo plazo

(Después de meditarlo un poco expresa) Pedir otra naranjada…eso es a muy corto plazo. (Ríe con ganas). Ahora estoy envuelto en un montón de planes. Afortunadamente tengo como tres proyectos que están interesantísimos, y estoy inmerso en ellos. Y planeo terminarlos. Eso es como a corto plazo… la maestría, algo sobre serpientes, el nuevo proyecto de canal 11… y cosas así.

A largo plazo quiero seguir en la investigación, Yo admiro mucho a Julieta Fierro, porque tiene eso que me gustaría llegar a ser. Ella demuestra que no está peleada la ciencia con el conocimiento de la gente. Yo puedo hablar en términos científicos y no va a entenderse nada, a veces ni yo me voy a entender.

A veces, sucede mucho en la ciencia, que están los científicos como en una isla y eso a mí me enoja. Yo estaba en la reserva de Chamela, que tiene 30 años, y le preguntaba a la gente: oye, ¿qué crees que hacen allá adentro? Y me respondían: No sé, son unos biólogos locos. Ni siquiera la gente que está en la reserva sabe lo que pasa.

Eso es un mal de los biólogos. Ellos deberían de estar diciéndole a la gente: oye, tú vives aquí, eres privilegiado. Me siento como ése eslabón. No quiero sentirme importante pero me gustaría ser éste eslabón entre el conocimiento científico y la gente.

Pensar en la muerte te hace vivir

Me gusta disfrutar las cosas. Me gusta mucho pensar en la muerte, acercarme a ella desde muchos lados, muchas perspectivas. Hace seis o siete años, tomo fotos de panteones a donde vaya, a veces en las noches. Son bonitos los panteones.

Pensar en la muerte te hace vivir y disfrutar todas las cosas. Siento que estar pensándola, no como una paranoia, sino tener en cuenta en todo momento que te puedes morir ya, te hace disfrutar cada cosa…cómo sujeto el papel, porqué veo el color rojo, porqué percibo éste olor…La biología es una herramienta que me ha permitido saber esas cosas. Ha sido como una herramienta para poder acercarme a sentir la vida.

Autodefinición

Me defino por necesidad de buscar una definición, pero no me gusta mucho, porque cuando te defines como que te cierras a ser más cosas. Soy curioso, de ahí se deriva casi todo lo demás.

Si alguien me platica algo, como que tengo que ir a sentirlo. He estado en manicomios, hablando con un cuate que había matado a 25 personas. He estado en la morgue, no en la de la universidad con cadáveres lejanos, viejos, sino de gente que murió el mismo día.

Cosas que me cuentan, tengo que ir y experimentarlas. No comer, dormir en la calle, cualquier cosa…Ya los aburrí…hablo demasiado…una “chela” por favor. Roberto Rojo no para de bromear y de reír. Su mirada trasmite confianza y simpatía. Le gusta conversar e interactuar con las personas. Su curiosidad y espontaneidad son sus principales cualidades.

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6 comentarios

ana miranda -

a mi me encantan sus programas y me encantan los animales XD XD

angélica -

oh! q bien, me da mucho gusto q hayan subido esta entrevista a internet, recuerdo haberla visto hace tiempo, no me acuerdo donde, pero ps stoy de acuerdo con ustedes, este hombre es un excelente biólogo, de echo el ha sido una de mis mayores influencias para q yo decidiera estudiar biología y ps la verdad es lo maximo esta carrea, y como el dice la mayoria de los q estamos en esta carrera lo hacemos por pasion, Roberto eres genial...

Elyaz -

super excelente el trabajo que tiene este personaje , mis respetos , por su valentia
su coraje de hacer las cosas y sobre todo su humildad
muy bien sigue adelante con ese gran proyecto

AMBI -

estamos de acuerdo, en que es un profesional genial, y divertido, ha mi hija de 4 años, que normalmente, no le llama mucho la atencion la television, no se pierde el programa de bichos y ella dice que tambien le gustan mucho los bichos y que le gustaria conocer a Roberto para que le enseñara a buscar y agarrar bichos, como alacranes,vivoras,lagartijas,etc.
Eso muestra la confinza y seguridad que el, le da ha mi niña.
lo admiramos y esperamos que continue con esas ganas de vivir y de seguir mostrandonos, lo hermoso de nuestra naturaleza y los bichos.

Morelita -

Estoy deacuerdo contigo Nestor, es genial, además super sencillo, eso habla de su integridad :)

Néstor Rodríguez -

El programa de este cuate es de lo mejor en la basura de televisión mexicana que tenemos. Aunque no soy un amante de la biología (soy matemático) encuentro entretenidísimos sus capítulos y trato de verlo siempre que puedo. Incluso, casi nunca recuerdo ningún dato que llegue a mencionar acerca de los bichos, pero el sólo hecho de verlo agarrando tarántulas, serpientes, alacranes, y toda clase de insectos (por los cuales siempre he sentido profunda curiosidad) me produce una paz muy peculiar. Gracias Roberto, sigue con el magnífico trabajo hermano.
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