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Neuras por tradición ...

EDUCACIÓN DE LA LIBERTAD

EDUCACIÓN DE LA LIBERTAD

Cada vez que me invitan a dar una conferencia sobre Educación me pregunto seriamente ¿qué es educar? ¿Educar es transmitir un conocimiento construido siempre en el pasado? O ¿educar es el espacio que un poema que el autor inglés T.S.Elliot define como: El tiempo pasado y el tiempo futuro apunta a un único fin que es el presente? Tal vez la escuela sea ese lugar donde el presente es la unión del pasado y del futuro. Mas ¿cómo puede organizarse este espacio sin priorizar uno de los dos lados?
La semana pasada tuvo lugar en Siegen un Seminario cuyo título era “Educación para un Mundo sin Violencia“, vinieron 6 maestras de una escuela de Minas Gerais, Brasil, a presentar una propuesta.
Después de esta experiencia, la conferencia que escribí antes del Seminario me pareció tan teórica, tan lejos del trabajo que realizan 73 maestros en una escuela, cuyo presupuesto total y anual son 16 mil dólares, que ellas mismas ganan entre 250 y 350 dólares, con 1.100 alumnos, en una zona de periferia, mejor dicho de “favela”, ya que la renta mensual no pasa de 150 dólares por familia, y que cada una de estas familias se compone de más de 6 miembros. Sin contar que los padres de los alumnos de esta escuela son, en su gran mayoría (casi 90%), analfabetos.
Por eso, en vez de presentar mi opinión sobre la educación, voy a contar la experiencia que se realiza desde 1994 en esta escuela que se llama Olinda de Paula Magalhães.
Uno de los grandes problemas de la educación, en las clases pobres de Brasil, es el abandono –la deserción escolar– de la escuela por los alumnos que completan el cuarto grado. Ellos ya saben leer y escribir y precisan trabajar.
Estas maestras saben que con esa base jamás podrán salir de la pobreza en la que viven a no ser entrando en el mundo del delito.
Entonces, una profesora que en 1994 tenía sólo 23 años y que estaba desesperada por su imposibilidad de poder dar sus clases de portugués, debido a la desatención, a la falta de respeto y al desinterés, escuchó en el recreo que sus alumnos, la mayoría con más de 18 años y cursando sexto grado del primario, tenía una actividad que les producía mucho placer, componían música funk (una especie de rap). Les propuso, entonces, que hicieran una investigación sobre música, el origen de los diferentes ritmos de las músicas que ellos tocaban o cantaban, en fin una investigación sobre la música que les gustaba.
Les dio quince días para el trabajo y al término de los cuales presentaron una verdadera clase de investigación, fueron ritmos africanos, americanos, brasileños, latinoamericanos.
Esta maestra, llamada Neide, por primera vez consiguió dar una clase de verdad, el desinterés y la agresividad habían desaparecido.
A partir de esa experiencia solicitó a la Dirección la posibilidad de presentar esta investigación en forma de una actividad artística, en las dos horas libres que los alumnos tenían por mes. La presentación sería hecha en una especie de recital, que llamaron de Tertulia. Tuvo un éxito enorme, porque toda la escuela no sólo se entusiasmó con la producción de sus compañeros sino que también quiso producir cosas propias. Al cabo de un semestre esas dos horas por mes fueron muy cortas para tantas inscripciones de la producción de los alumnos. Ellos presentaban sus actividades espontáneamente y sin ninguna orientación de los maestros.
Vista esta recepción, la profesora de portugués propuso que se hiciera una Semana de Artes, en la cual, además de que los alumnos presentasen sus trabajos, los artistas de la ciudad irían a la escuela para conversar con los alumnos y presentarles sus vivencias, trabajos, discutir con ellos problemas de arte, en fin, transformar la famosa Tertulia en un espacio donde artistas y alumnos que producían diferentes formas de Arte y cultura, pudiesen intercambiar libremente informaciones y experiencias.
Durante la Semana de Artes vinieron escritores, artistas plásticos, músicos, artistas de teatro y se fueron haciendo diferentes talleres y presentaciones. Al término de la cual se aplicó un cuestionario que los alumnos podían responder anónimamente, se les preguntaba si esa semana había sido una experiencia de aprendizaje, y cual de las actividades presentadas tales como: Coral, Teatro, Poesía y Pagode (otro ritmo musical brasileño) les había gustado más. El primer lugar de la preferencia de los alumnos fue el teatro, seguía coral, luego poesía y por último pagode. Fue probado que los alumnos de periferia, de clase baja, habían optado por un salto cualitativo en la cultura.
Pero la Semana, según el cuestionario, era poco para las ganas de aprender de los alumnos, ellos pedían más, pues en esa semana habían aprendido muchas más cosas interesantes que en la sala del aula (según el cuestionario). Entonces la dirección junto con los profesores que tuviesen interés crearon la semana del folklore, más que folklore sería presentada la cultura brasileña de la cual los alumnos sabían muy poco. La directora solicitó a cada maestro o profesor que buscase una manera de dirigir el tema que se debía tratar dentro de la sala de aula para esta propuesta, teniendo como base las diferentes formas de arte: música, danza, teatro, poesía, literatura, artes plásticas o fotografía que representaban la cultura y tradiciones del país.
La profesora de Matemáticas, que estaba trabajando medidas de capacidad, peso y volumen, resolvió aplicar todo esto al Arte, Arte de la Cocina, y los alumnos investigaron las comidas típicas brasileñas, elaborando una serie de análisis cuantitavos, por ejemplo durante la Semana de Folklore ellos cocinaron y mostraron la diferencia de peso entre los alimentos crudos y los cocidos, mostrando la pérdida como consecuencia de un fenómeno físico relacionado con la cantidad. En este experimento trabajaron juntas la profesora de Ciencias, la de Matemáticas y la de Arte, pues la estética de la presentación de la comida era importantísima.
El profesor de geografía trabajó junto con las profesoras de Artes y de Matemáticas, creando un planetario en el techo de la escuela.
La profesora de Portugués trabajó junto con las profesoras de Artes y de Ciencias con objetos de cerámica que tenían inscritas poesías concretas de autores brasileños.
La maestra de Educación Física pensó que la danza sería una forma de Arte corporal y trabajó con la profesora de Historia y de Portugués. Produjeron un ballet con pinceladas de la historia de la danza brasileña y los textos de canciones folklóricas.
Cada uno de ellos presentaba diferentes posibilidades de usar el conocimiento como forma de cultura y representación. Y antes de esto nunca los alumnos habían trabajado tanto y tan seriamente.
De esta primera semana han pasado ya 7 años, hoy la escuela tiene una propuesta concretizada en diferentes proyectos que se materializan todos los años en tres semanas: la Semana de Artes, la Semana de Folklore y la Semana de Poesía.
Los profesores no trabajan su materia aislados en la sala de aula. Los 73 maestros y profesores son un equipo que discute entre ellos y con los alumnos la mejor forma de representar la producción científica con una Estética, en forma de Arte.
Esta escuela tiene un índice de violencia cero, los alumnos no abandonan más la escuela hasta completar sus estudios, algunos de ellos, los que consiguen un trabajo estable terminan el secundario y tratan de entrar a la Universidad.
La escuela no sólo desempeña un papel fundamental para los alumnos sino que es un centro cultural de toda la comunidad, sábados y domingos y todas las fiestas, tanto privadas, culturales como religiosas se realizan allí.
Yo estuve en esa escuela, y no puedo describirles la impresión recibida. Porque la atmósfera era la de otro mundo distinto al que yo conocía para las escuelas. Por eso las invité a presentar su propuesta en Alemania.
Durante el Seminario fue discutida con varios profesores la dificultad de dejar la rigidez de las normas institucionales de la escuela para poder innovar y tratar de acortar la distancia entre la necesidad de los alumnos y la obligación de la escuela de formarlos según determinados criterios.
Esta pequeña experiencia de la ciudad de Juiz de Fora es un microcosmos, pero yo conozco otro macrocosmos que es Porto Alegre, otra ciudad de Brasil donde la propuesta pedagógica fue totalmente invertida. El alumno que no aprende o no se integra es un problema global de la escuela, hay que encontrar la manera de entender cuales son sus dificultades, en Porto Alegre son más de 100 escuelas con 60.000 alumnos. Este ejemplo lo presentará la Dra. Jacqueline Moll, que vino de Porto Alegre especialmente para narrar esta experiencia. Lo importante del proyecto de Porto Alegre es que los alumnos tienen posibilidades de dejar su condición de marginalizados y la evasión escolar, que es el gran problema brasileño, con respecto a la educación infantil es casi nulo.
El tema de la asociación de Maestros Rosa Sensat para este año es La Educación de la Libertad, yo agregaría que lo más urgente en este momento es también Educar para la Libertad, como dice el poema de Miguel Hernández.
Muchas veces nos preguntamos realmente cuál es el significado de la palabra Libertad. Todos saben qué significa, pero no saben exactamente de que depende. Cuando nos sentimos libres sabemos qué es, pero no sabemos definir ese sentimiento a no ser por una profunda felicidad.
Educar para la Libertad significa también dar los elementos para encontrar lo que significa ser libre en una sociedad como la nuestra, que sólo parece ser que debemos tener libertad para elegir qué comprar, qué consumir.
Los niños tal vez tengan más claro que nosotros lo que puede significar el sentimiento de libertad, porque a pesar de ser extremamente dependientes de los adultos construyen mundos donde no nos dejan entrar, a no ser que nos dejemos guiar por ellos; mundos que ellos desean, mundos donde son felices. Tal vez sea ése uno de los mayores síntomas de libertad. Construir mundos para ser felices, donde no entren los que no tienen las llaves para abrirlos y comprender lo que es la felicidad, protegiendo su alegría, como dice el poeta Mario Benedetti.
Los niños no agradecen, los niños aman; los niños no mienten, aprenden a mentir; los niños son espontáneos en sus reacciones, nosotros les enseñamos lo peligroso que es eso. Los niños no se venden, nos compran con su afecto.
A lo largo de mi carrera estudié diversos autores que proferían leyes y reglas para adultos. Los adultos admitían estas leyes y reglas y no pensaban en las consecuencias para las generaciones que vendrían. Estas leyes y reglas normalmente son pautadas por el inmediatismo, por el éxito, por la fama y el honor de la descubierta de una nueva forma de poder.
Existe un pequeño artículo de Walter Benjamin que se llama “Experiencia“, son dos páginas de verdades dolorosas. Comienza diciendo “En nuestra lucha por  las responsabilidades nos enfrentamos a un enmascarado. La máscara del adulto se llama experiencia. Ella es inexpresiva, impenetrable, siempre igual. Ese adulto ya experimentó todo: juventud, ideas, esperanzas, la mujer. Todo fue una ilusión. Frecuentemente nos quedamos intimidados o amargados. Tal vez él tenga razón. ¿Qué le podemos responder? Nosotros todavía no experimentamos nada.“....“Y cada vez más somos invadidos por la sensación de que nuestra juventud no pasa de una noche muy corta (vívala plenamente, con éxtasis), porque después viene la gran “experiencia“, años de compromiso, pobreza de ideas y monotonía. Así es la vida, dicen los adultos, pues eso es lo que ellos experimentaron.“
Sí, realmente los adultos sabemos, los adultos mandamos, los adultos somos los responsables del mundo que les dejamos a los jóvenes y que los jóvenes tratarán de mantener según nuestras reglas para los que hoy son niños. Es una cadena, una cadena infernal.
Ser optimista con este panorama es complejo, porque a los adultos nos invade un sentimiento de que hicimos todo de la manera más equivocada posible, y la tela de araña que tejimos nos está asfixiando. Sí, es verdad, tejimos una tela de araña, pero también tenemos las armas para destejerla, o para dejarla como está.
Depende de nosotros.
Nosotros queremos educar a los niños para la libertad y al mismo tiempo nos sentimos atados, atrapados en nuestras decisiones. No se puede enseñar español si nuestro idioma es el inglés. Los sistemas de comunicación no pasan sólo por las palabras. Nosotros esperamos de los jóvenes lo que nuestros padres no consiguieron de nosotros cuando jóvenes.
Nos quejamos de lo nuevo pero al mismo tiempo metemos nuestros niños a la fuerza en consumos innecesarios que los hacen sorprenderse y deslumbrarse con lo nuevo.
Nosotros somos producto de una generación a la que se le prometió que si teníamos las nuevas tecnologías seríamos más felices y tendríamos más tiempo: auto, nevera, máquina de lavar, lavavajillas, planchas a vapor, etc.
Bueno, la mayoría de los que estamos aquí tenemos todo eso y nos faltan las dos cosas que queríamos conseguir: tiempo y felicidad plena. Son pocos poquísimos aquellos que pueden mirar la vida con ojos serenos y limpios y tener conciencia de su felicidad de estar vivo.
Por eso pienso que la Educación de la Libertad, o para la Libertad, tiene que pasar por algo que esté más allá de todo lo que cada época trae dentro de sí. Tiene que ser algo universal que atraviese los tiempos, las costumbres y la época. Pienso que educar basados en propuestas de la Ética tal vez pueda ser la solución.
Pero Ética, según Benjamín, no puede enseñarse, sólo puede aprenderse.
Casi 400 años atrás, Baruch Spinoza nos sorprendió con un nuevo modelo de filosofía, una filosofía que tenía el cuerpo humano como modelo. Según Gilles Deleuze, otro filósofo francés, Spinoza dijo:
“No se sabe lo que puede el cuerpo.“ Esta declaración de su ignorancia es una provocación: nosotros hablamos de la conciencia y de sus decretos, de la voluntad y sus efectos, de los mil medios para mover un cuerpo, dominar el cuerpo y sus pasiones – pero no sabemos realmente lo que puede el cuerpo.
Toda la filosofía de Spinoza está traspasada por negar una relación de causalidad entre el espíritu y el cuerpo, llamada paralelismo, con esta teoría, él niega cualquier forma de superioridad entre el alma y el cuerpo. Según su Ética lo que es la acción del alma también es la acción del cuerpo y viceversa.
No hay predominio del uno sobre la otra. ¿Qué significa esto?
Que tanto el cuerpo como la mente son una unidad divina. No existe la preponderancia de uno sobre el otro. Eso dignifica al hombre en toda su magnitud, eso hace del hombre algo único por su capacidad de estar vivo, no sólo por su capacidad de pensar, sino por su capacidad de ser como un todo.
Spinoza va más lejos y divide a los hombres de acuerdo con sus pasiones, con sus emociones. Pues es en las emociones que se encuentra esta unión entre cuerpo y alma.
Los hombres dominados por la alegría, tienen pasiones alegres como el amor y el deseo. Son los hombres libres. Porque todo lo que produce alegría, y él aclara, alegría: la unión perfecta entre cuerpo y alma, no la euforia que sería una alegría basada en lo inmediato, tiene la capacidad de hacernos libres.
Los hombres dominados por la tristeza, tienen pasiones tristes, y allí él enumera una lista enorme de pasiones tristes, de las cuales hablaré más adelante; a estos hombres, Spinoza los divide en tres categorías:
Los tiranos: aquellos que estimulan las pasiones tristes para poder dominar mejor.
Los esclavos: son dominados por las pasiones tristes.
Los sacerdotes: son aquellos que se entristecen con la condición humana, con las pasiones del hombre en general (tanto pueden mofarse como indignarse, pero que su mofa no deja de ser una mala risa. Son los sacerdotes los que inculcan en los hombres las pasiones tristes porque no creen en ellos, porque piensan que los hombres no pueden nunca saber lo que quieren espontáneamente. Dice Spinoza “los más interesados en abrazar cualquier tipo de superstición son inevitablemente los que más inmoderadamente desean los bienes exteriores“.
“El tirano necesita de las almas tristes para triunfar, así como las almas tristes precisan de un tirano para acogerse y propagarse“
Las pasiones numeradas por Spinoza como pasiones tristes son:
En primer lugar la tristeza cuya radicalización es el odio, después la aversión, el escarnio, el temor, la desesperación, la piedad, la indignación, la envidia, la humildad, el arrepentimiento, la vergüenza, el disgusto, la cólera, la venganza, la crueldad. En su análisis Spinoza coloca también como pasiones tristes la esperanza y la seguridad (Ética IV, 47, esc.) pues dice que la verdadera ciudad (o sociedad) debe proponer a sus ciudadanos el amor a la libertad mucho más que la esperanza de la recompensa o incluso la seguridad de los bienes, una vez que “es a los esclavos y no a los hombres libres que se dan recompensas por su buena conducta“ (Tratado Político, cap. 10 § 8)
Es en Spinoza que puede encontrarse una verdadera filosofía de vida, pues él denuncia con toda claridad, con todas sus palabras, todo lo que nos separa de la vida, todo lo que nuestra sociedad coloca contra la vida. Para él, la vida está pervertida por las categorías del Bien y del Mal; él propone las categorías de Bueno y Malo como más adecuadas para que el hombre libre pueda elegir lo que es más conveniente para su naturaleza, pues dice que todo lo que es Bueno aumenta la potencia de actuar del hombre en su medio, todo lo que es Malo disminuye su potencia de actuar en el mundo. En esta proposición está clara su intención de ver a cada hombre como original y único, al mismo tiempo que lo entiende como hombre social. Propone una sociedad que excluya categorías como la falta y el mérito, el pecado y el perdón. Pues la consecuencia de esta distancia de los hombres para aceptar la vida como bien supremo es el odio, incluso el odio a sí mismo, la culpa.
Podríamos hablar horas sobre esta Ética pues niega radicalmente este mundo Moral, que vemos cambiar inexorablemente, sin poder saber hacia donde vamos. Lo importante de esta propuesta es ver que realmente todo el mundo que construimos está cada vez mas lejos de la aceptación de la vida como el bien supremo, sin el cual el resto es inútil. El amor a la vida extensivo, por lo tanto, a todo lo que está vivo nos resuelve problemas que van desde el racismo, hasta la ecología.
La ingeniería genética, las drogas, prostitución infantil, corrupción de los gobiernos, todo eso nos abruma, nos deja casi con la sensación de que estamos en un mundo incontrolable. Y bien, después de leer la Ética nos damos cuenta que no, que está todo muy bien controlado por sistemas de poder. Que cada vez más somos obligados a aceptar las palabras de los tiranos. Y eso nos aleja de nuestras reales posibilidades de hombres libres.
Parece todo tan teórico y utópico pero no es, precisa ser enseñado, así como dos siglos atrás aquellos que proponían la abolición de la esclavitud tuvieron el coraje de enseñar la utopía y hoy ningún país acepta la esclavitud.
Aparentemente, podemos decir que, actualmente, uno de los males más difundidos es la esclavitud intelectual, bueno, nosotros maestros y profesores tendríamos que buscar en nuestro trabajo cuales son estas formas de esclavitud y buscar, como estamos haciendo aquí, nuevas perspectivas para educar hombres libres. Spinoza, Walter Benjamin, Porto Alegre, Juiz de Fora son los que nos muestran, a nosotros, posibilidades reales porque nos producen una enorme alegría. Sabemos que existen millares de propuestas en España que buscan también esta alegría, ustedes tienen sus propios caminos y podrán enseñarnos en este encuentro como enriquecer nuestras perspectivas.
Nuestra propuesta es educar al hombre libre. Al hombre que en el futuro valorará por sobre todo la vida.

 Bernd Fichtner

 

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